Archivo mensual: agosto 2009

Así son los directivos más buscados

3868828La semana pasada me enviaron este artículo sobre empleabilidad que me pareció muy interesante como para resumirlo y compartirlo con ustedes. Fue publicado en Expansión Empleo, el 24-07-2009 por Montse Mateos. Madrid.

 La capacidad de gestión, la flexibilidad y las dotes para dirigir equipos son las características que definen a los ejecutivos que demandan las empresas hoy en día. A cambio, ellos piden estabilidad y autonomía para mejorar los resultados de negocio.

 

Para ser un valor en alza desde el punto de vista laboral en el próximo curso no será necesario haber sido el primero de la clase, contar con un master brillante o una dilatada experiencia. Aunque todo esto ayuda, lo que las empresas necesitan ahora son directivos capaces de  conseguir resultados a corto plazo pero pensando en el futuro. Se quiere a aquellos que tienen recursos para salir de este atolladero con su creatividad, empuje y capacidad de decisión; los que no tienen miedo a equivocarse y los que aportan una capacidad de gestión enfocada al ahorro de costes y al incremento de oportunidades para seguir desarrollando negocio, aunque sea en nuevos nichos”. Experto en selección, Hierro señala que los que mejor lo tienen para encontrar un empleo son quienes se enfocan más hacia la gestión comercial, controlan el mercado o saben manejar herramientas de marketing con solvencia; así como los directivos y mandos con competencias en el control financiero.

 

El directivo que viene

En este escenario, Ignacio Bao, presidente de Bao & Partners, señala que las prioridades de las

compañías son la reducción de costes y la tesorería y, en algunos casos, la mejora del posicionamiento internacional, porque el mercado interior está sufriendo más. Por estos motivos identifica al primer ejecutivo capaz de transformar la compañía optimizando procesos y costes como uno de los perfiles más demandados: “Este profesional suele generar la necesidad de reclutar dos perfiles adicionales: el director financiero con capacidad de mejorar la tesorería, y el director de recursos humanos para optimizar y fidelizar”, explica Bao.

 

Se necesitan directivos que se remanguen y tiren del carro como uno más, con gran orientación comercial, con capacidad de ejercer cuantas tareas se les asignen en función de cómo evolucione la situación”. La ‘mega-estrella’ que venía a gestionar la abundancia y a arrancar grandes proyectos de expansión ya no es necesaria.

 

Adiós a la ‘mega-estrella’

Los expertos coinciden en que estamos ante algo más que una crisis cíclica y que tendrá como

consecuencia una nueva forma de entender la economía. “Para afrontar esta situación, los aspectos personales del directivo tienen más relevancia que los conocimientos técnicos. Se buscan valores como la confianza en sí mismo, la ética, la capacidad de comprometerse con un proyecto y, sobre todo, inteligencia y habilidad emocional. Hay que contratar personas completas que sean capaces de afrontar un negocio.

 

La orientación hacia los resultados, una competencia que se supone en todas las categorías profesionales, es una prioridad en el caso de los directivos y también uno de los aspectos que destaca Gortari: “El mercado demanda ejecutivos orientados hacia los resultados a corto plazo; quiere personas que se dediquen a pensar y que resuelvan los problemas del día a día”.

 

Gortari asegura que se necesitan ejecutivos que, por encima de los conocimientos técnicos, transmitan energía y entusiasmo y estén más centrados en los clientes y las operaciones, buscando la eficiencia. Para el presidente de Otto Walter, ahora resulta esencial contar con

personas que sepan comunicar, que saquen adelante el negocio y que, además, sean capaces de controlar el gasto: “Es el momento de los McGyver dispuestos a hacer maravillas con los medios disponibles, y crear soluciones asombrosas con lo que encuentran a su alcance, en vez de quejarse de lo que les falta”.

 

Condiciones del candidato

Por su parte, muchos de estos directivos son conscientes de su valía y alguno se encuentra en situación de exigir ciertas condiciones. Perrau explica que el ejecutivo demanda información sobre las funciones que va a asumir y de qué manera lo hace: “No quiere ser un eslabón en el proceso y por eso exige capacidad de liderazgo y un entorno propicio para desarrollarlo y, sobre todo, contar con la delegación necesaria para ejercerlo. No importa tanto a quién reporta en sus funciones como que lo tenga claro y le dejen hacer”. De Benito también señala la importancia del aspecto emocional: “La integración en el equipo de trabajo es fundamental”. Muro añade que, “deben ser personas de equipo. Los individualistas no son el perfil adecuado para los próximos retos. Hacer equipo implica aunar, ceder, aceptar, aportar, sufrir y disfrutar juntos”.

La incertidumbre, hábitat natural del ejecutivo de hoy

incertidumbreLa semana pasada leí un artículo publicado en el Boletín del IESE, del cual he armado un resumen que me pareció muy útil compartirlo con ustedes. Su autor, uno de los constantes invitados virtuales a este blog, Santiago Alvarez de Mon.

 Hoy en día, la situación actual de crisis e incertidumbre ha causado un cambio significativo en la forma de desempeñar nuestro trabajo, ¿Cuáles son esos cambios? ¿Dónde enfocarse en tiempos de incertidumbre?. A continuación un extracto de las mejores partes del artículo:

 “Parte del equilibrio y serenidad de una persona cuajada y madura consiste en reconocer y abrazar el desequilibrio y la inquietud propios del devenir humano. La metáfora de Einstein es muy gráfica y reveladora. “La vida es como montar bicicleta. Hay que permanecer en movimiento para mantener el equilibrio”. Quietos, aferrados a un statu quo personal, las posibilidades de descarrilar, de tener un accidente, aumentan. El cambio, en su fluido discurrir, paradójicamente es la opción más estable. A partir de esta clarividente aceptación, que requiere una mente abierta, un corazón humilde y mucho sentido del humor, signo distintivo de los sabios, la aventura de vivir atraviesa las tierras y jornadas más interesantes.

 El error es nuestro aliado natural. ¿Y si nos equivocamos? ¿Y si tropezamos en el error? Socio natural y cotidiano en el proceso de aprendizaje humano, convendría mantener con él una relación más fluida, humilde y espontánea. Siendo la otra cara de la excelencia, ¿por qué negarlo, minimizarlo, esconderlo, o lo que es peor, elevarlo a la condición de fracaso?

 La incertidumbre, resbaladiza y etérea per se, exige mantener una relación paciente, atenta y disciplinada con el presente, único tiempo manejable. El pasado, irreversible, es depositario discreto  de tradiciones, costumbres, relaciones y experiencias que nos han ido modelando. Es un baúl repleto de información valiosísima, deberíamos ser los mejores historiadores de nuestra biografía.  Con frecuencia, el pasado se incrusta en el presente a través de unas fotos, un video, unos recuerdos, una mirada a nuestros orígenes. Nada de malo en ello, siempre y cuando seamos capaces de soltarlo, no vaya a ser un lastre que nos impida caminar ligero. El futuro, el tiempo favorito de visionarios y emprendedores, allí viaja la imaginación provista de mapas intangibles e intuitivos, también merece su lugar y protagonismo. Dada su importancia estratégica ¿Cuál es la vía más segura para llegar a él? No hay mejor pista que un presente correctamente leído y vivido  para aprender del pasado y conquistar el futuro.

 Para una mente cosida al presente, la incertidumbre es aventura, reto, tensión creativa. Para una mente desordenada y anárquica, el factor riesgo se deteriora en ansiedad y aprensión. Una mirada serena, intensa, paciente, curiosa, humilde, abierta a la sorpresa y el asombro es un recursos diferencial.

 El humor es otra de las armas con las que alma lucha por su supervivencia y es una compañera perfecta en tiempos de incertidumbre. El humor puede proporcionar el distanciamiento necesario para sobreponerse a cualquier situación, aunque no sea más que por unos segundos.”