En la salud y en la enfermedad

dibujoParados frente al altar, el novio y la novia deben decir las palabras que los convertirán en marido y mujer. Llegar hasta allí no ha sido una decisión tomada a la ligera, pues estas palabras –dichas, además, ante toda la familia y amigos- implican un gran compromiso: no prometen solo amarse o solo respetarse, prometen hacerlo en las buenas y también en las malas; en la salud y también en la enfermedad.

Cuando uno firma un contrato para trabajar en una empresa, en cambio, no hay una cláusula que pida al empleado que acepte con paciencia las tormentas que pueden presentarse internamente, ni tampoco el contratado tiene la certeza de que por más vacas flacas que pase la empresa, los compromisos asumidos para con él van a seguir intactos.

Mientras la relación contractual pasa por momentos de buena salud, todo está de maravilla, pero cuando llega la “enfermedad”, las empresas comienzan a recortar todos sus gastos, exigir mayor productividad, y, si no llegan a concretar una reducción de personal, los rumores de esta aparecen casi a diario. Esta situación deja como resultado un equipo humano nervioso, incómodo y constantemente distraído y aunque no existe la mencionada cláusula que exija al empleado mantenerse incólume ante la crisis y lograr sacar la empresa adelante, sí hay alguien que puede mantener el barco a flote: el verdadero líder.

Los pasos del líder en una crisis

Para nadie es un secreto que la situación mundial viene trayendo mucho nerviosismo en las empresas, y, aunque el Perú siga ostentando cifras de crecimiento, muchas compañías vienen implementando medidas de precaución ante el efecto que la crisis financiera pueda tener en su contabilidad.

La labor del verdadero líder en estos casos consiste en conseguir que su equipo se sienta comprometido con las nuevas metas que su empresa se ha trazado, metas que muchas veces son incluso de supervivencia; que se “ponga la camiseta” y se sienta parte importante de este proceso.

¿Por dónde comenzar?, fácil: por uno mismo. Es muy importante que el equipo no escuche al líder quejándose de tal o cual decisión de la empresa o criticando a sus propios jefes, sino que tenga un discurso de compromiso con las medidas tomadas. Por eso, es importante que crea en el proceso que la empresa emprende y que sienta las acciones justificadas.

Luego, es primordial que el líder recuerde a su equipo sus fortalezas y que eleve su autoestima. Es importante que recalque que están preparados para afrontar el momento y que los motive a ponerse retos como equipo y personales. Incluso, el líder puede proponerles como meta obtener los mejores resultados de toda la empresa.

Se debe tener cuidado de no confundir motivación con negación: en ningún momento se debe tratar de aparentar que no hay ninguna crisis, o que la crisis es más pequeña, pues el equipo debe saber también que este es un momento en el que se requiere que se dupliquen esfuerzos.

También es necesaria una política de puertas abiertas y reuniones periódicas, no solo para evitar que los rumores o las disconformidades crezcan antes de que el líder tenga la oportunidad de aclararlas, sino porque es bueno en esos momentos que se refuerce la sensación de trabajo en equipo y de ayuda común.

Finalmente, recuerde que se trata de un equipo humano, que tienen sentimientos y esperan sentimientos del propio líder. No hay que ser Superman, solo hay que pregonar el “juntos sí podemos”

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2 Respuestas a “En la salud y en la enfermedad

  1. Acabo de descubrir este blog, muy bueno.

    Voy a compartir un mensaje que me llegó hoy por correo y que me parece justo viene bien a este post, y aunque es un poco largo, espero sea de utilidad mi aporte. Allá va:

    “Lo importante viene después del trabajo”
    (Conmovió a 2500 ejecutivos en ExpoManagement con una
    recomendación: apoyarse en la familia Jueves 30 de octubre
    de 2008.)

    ¿Qué conferencista logra hoy colmar un auditorio de 2500 ejecutivos y empresarios, muchos con sus mujeres e hijos, y hablar durante una hora y media sin que vuele una mosca? Fernando Parrado, uno de los 16 sobrevivientes de la tragedia de los Andes, a 36 años de aquella historia que asombró al mundo, consiguió anteayer más que eso: conmover a un foro de negocios y capacitación empresarial al transmitir las simples moralejas que le dejaron vivir 72 días en plena Cordillera sin agua ni comida. Fue durante la jornada de cierre de ExpoManagement 2008. Su presentación, un monólogo sin golpes bajos acompañado por videos e imágenes de la montaña, tuvo dos etapas bien diferentes. En la primera narró, con un relato íntimo repleto de anécdotas, los momentos que lo marcaron de aquella odisea a 4000 metros de altura en la que perdió a buena parte de sus amigos, además de su madre y su hermana. ‘¿Cómo es posible sobrevivir donde no se sobrevive?’, se preguntó. ‘Sobrevivimos porque hubo liderazgos, toma de decisiones y espíritu de equipo, porque nos conocíamos desde mucho antes’, dijo. Y arrojó un primer disparador. ‘En la vida el factor suerte es fundamental. Cuando llegué al aeropuerto de Montevideo no daban número de asiento para el avión. A mí me tocó, de casualidad, la fila 9, junto a mi mejor amigo. Cuando el avión chocó en la montaña, se partió en dos. De la fila 9 para atrás no quedó nada. Los 29 sobrevivientes al primer impacto viajaban en la parte que quedó a salvo.” De ellos dijo, 24 no sufrieron un rasguño. Así, los menos shockeados empezaron a ayudar, actuando como un verdadero equipo. Administramos barritas de chocolate y maní al punto de comer un grano por horas cada uno. Marcelo, nuestro capitán y líder, asumió su rol para contenernos cuando le preguntábamos qué pasaba que no llegaba el rescate. Decidimos aguantar.’Pero días después el líder se desmoronó. La radio trajo la noticia de que había concluido el rescate. ‘¿Cómo hubieran reaccionado ustedes? ?desafió a la audiencia. El líder se quiebra, se deprime y deja de serlo. Imagínense que yo cierro esta sala, bajo la temperatura a -14 grados sin agua ni comida a esperar quién muere primero.’ Silencio estremecedor de la primera a la última fila.’Ahí me di cuenta de que al universo no le importa qué nos pasa. Mañana saldrá el sol y se pondrá como siempre. Por lo tanto, tuvimos que tomar decisiones. En la noche 12 o 13 nos dijimos con uno de los chicos: «¿Qué estás pensando?» > «Lo mismo que vos. Tenemos que comer, y las proteínas están en los cuerpos.» Hicimos un pacto entre nosotros, era la única opción. Nos enfrentamos a una verdad cruda e inhumana.’Desde la primera fila, decenas de chicos llevados por sus padres escuchaban boquiabiertos. Parrado apeló a conceptos típicos del mundo empresarial. ‘Hubo planificación, estrategia, desarrollo. Cada uno empezó a hacer algo útil, que nos ayudara a seguir vivos: zapatos, bastones, pequeñas expediciones humanas. Fuimos conociendo nuestra prisión de hielo. Hasta que me eligieron para la expedición final, porque la montaña nos estaba matando, nos debilitaba, se nos acababa la comida. Subí aterrado a la cima de la montaña con Roberto Canessa. Pensábamos ver desde allí los valles verdes de Chile y nos encontramos con nieve y montañas a 360 grados. Ahí decidí que moriría caminando hacia algún lugar.’Entonces sobrevino el momento más inesperado. ‘Esta no es la historia que vine a contar’, avisó. Y contó que su verdadera historia empezó al regresar a su casa, sin su madre y su hermana, sin sus amigos de la infancia y con su padre en pareja nuevamente.’¿Crisis? ¿De qué crisis me hablan? ¿Estrés? ¿Qué estrés? Estrés es estar muerto a 6000 metros de altura sin agua ni comida’, enfatizó. Recordó un diálogo fundamental que tuvo con su padre, que le dijo: ‘Mirá para adelante, andá tras esa chica que te gustaba, tené una vida, trabajá. Yo cometí el error de no decirle a tu madre tantas cosas por estar tan ocupado’. Y cerró, determinado: ‘Las empresas son importantes, el trabajo lo es, pero lo verdaderamente valioso está en casa después de trabajar: la familia. No se olviden de quien tienen al lado, porque no saben lo que va a pasar mañana.’Una interminable ovación lo despidió de pie.

  2. cesar Augusto Alava Guaranda0

    Me gusta mucho ser un lider en la empresa que estoy lo soy pero a vece han llegado momentos en los cuales depender de las otra personas afentan el trabajo que uno viene desarrollando

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